Parte I. La Fundación Bíblica
Lección 11. La Cima de la Montaña y el Periodo de Retroceso de las Aguas
 
Resumen. Las aguas del diluvio continúan prevaleciendo en los versículos finales de Génesis 7. Dios hace un cambio de énfasis al principio de Génesis 8, que comienza con Su descripción del periodo de retroceso del Gran Diluvio. Su mayor preocupación en este punto es Noé. Dios comienza los pasos para detener las aguas. En el arca todos están ocupados como siempre: cuida de los animales y mantente vivo. Hay mucho que hacer. Y la familia de Noé ha estado encerrada por mucho tiempo. A pesar de que Noé fue señalado por su rectitud y de que Dios lo salvara junto con toda su familia, siguen siendo descendientes caídos y falibles de Adán. Encierro, trabajo duro y los sonidos de la catástrofe deben haber convertido ese periodo en algo muy difícil para ellos. Después de varios meses de flotar en mares turbulentos, Dios recuerda a Noé y a sus acompañantes y comienza a hacer retroceder las aguas. Da varios marcadores en Génesis 8. Después de varios meses más, el arca reposa en el pico de una montaña. Noé abre una ventana después de algún tiempo. Comprueba la situación usando una paloma. Sin importar los resultados, sin embargo, nadie deja el arca hasta que Dios lo dice. Cualquier otra cosa hubiera sido tonta. Y lo que vieron cuando al fin lograron salir debe haber sido un shock. La tierra debe haber tenido las cicatrices del monstruoso Diluvio; la mayoría de lo que veían debió cambiar durante el periodo de retroceso de las aguas. Muy poco les resultaría familiar en comparación con su antiguo hogar.
 
Lecturas y Notas.
 
Lee Génesis 8 por completo. Como hicimos en las lecciones anteriores, haz cuatro columnas en un pedazo de papel para escribir la siguiente información: En la columna izquierda, pon los versículos que pertenecen a un mismo evento o a un mismo grupo de eventos. En la segunda columna, ponle a esos eventos un corto título con tus propias palabras. En la tercera columna, anota quiénes están presentes en esos eventos. En la última columna (la mayor), resumen lo que pasa en una o dos oraciones. Usa los siguientes segmentos: versículos 1-5, 6-14, 15-19, y 20-22. Después sigue con estas notas:
 
1. Dios hace dos cosas en los versículos 1-5. Los mecanismos responsables por las dos fuentes de agua se detienen ante la orden de Dios. Dios ordena un viento. Ni el cese de las fuentes de agua ni el viento son “naturales” –Dios hizo que sucedieran para que las aguas se detuvieran y retrocedieran. Dios prepara y ordena el cese de los eventos, igual que se aseguró de que el diluvio empezara y prevaleciera. Nada de esto tiene un equivalente en las condiciones actuales. Las aguas que deben retroceder tienen una profundidad de cientos de metros, así que se mantienen operando unas fuerzas increíbles. Aumenta la profundidad de los océanos. Masas de tierra desconocida emergen. La combinación sólo acelera la presión geológica sobre la nueva tierra, creando grietas y fisuras. El agua tiene que ir a alguna parte. La tierra debe aparecer y ser habitable para las personas y criaturas que viven en el arca. Por tanto, debe alzarse la superficie de la tierra y el lecho marino debe descender para acomodar las aguas. Estas acciones no se demoran eones; sólo toman un corto tiempo. La mayoría de esto ocurre antes de que los ocupantes del arca puedan desembarcar en una región en particular. Durante el periodo de retroceso suceden una serie de mini catástrofes que forman las nuevas masas de tierra. El arca toca tierra en una cadena montañosa. Después de algunos meses pueden verse los picos de los montes. Es un evento milagroso en sí mismo que el arca repose en alto y a salvo mientras las aguas retroceden en un violento cataclismo que divide la tierra. Los terrenos continúan emergiendo. Los habitantes del arca permanecen a salvo. No hacen ninguna salida. El ruido del agua y el viento circundantes deben haberse oído en el interior. Cuando oímos el sonido de grandes cataratas, lo consideramos ensordecedor. Lo que ellos escucharon fue probablemente mayor que nada que hayamos experimentado, y probablemente no se detuvo en largo tiempo.
2. Versículos 6-14 nos cuentan las cosas desde la perspectiva de Noé. Tenía un método para probar las condiciones que había fuera del arca. Repite la prueba más de una vez. Sólo se abre una ventana para esas pruebas. Incluso cuando la última prueba mostró que una avecilla había encontrado un hogar y no necesitaba regresar, Noé no abre el arca. Aunque es una conjetura, es bastante probable que con lo que había vivido los meses anteriores, el que un ave encontrara un hogar a salvo no fuera prueba suficiente para calmar sus miedos. Después de otro periodo de tiempo, la cubierta del arca es removida, pero aún no salen. Observan que la tierra se ha secado; todavía no abandonan el arca. Se registra otro periodo de tiempo.
3. Versículos 15-19 comienzan con la orden de Dios. Es únicamente con el permiso de la Autoridad mayor que tienen la seguridad de poder desembarcar a salvo. Hay buenas razones para necesitar esa seguridad; han escuchado, sentido (por el movimiento del arca), y visto un poco de lo que el diluvio ha hecho. Noé y su familia reciben la orden de sacar a todas las criaturas que traen consigo. Más aún, Dios dice que deben desembarcar para que puedan multiplicarse y llenar la tierra. La tierra, a pesar de estar cambiada, verá de nuevo multiplicarse la vida en su superficie.
4. Versículos 20-22 describen la respuesta de Noé al adorar a Dios. Los sacrificios en agradecimiento a que Dios los ha hecho desembarcar a salvo, se hacen con unos pocos animales limpios. Dios da constancia de su respuesta ante la acción de Noé. Esta respuesta es de crítica importancia para los que temen otro cataclismo mundial como el Diluvio del Génesis. Como aseguran los versículos, no sucederá. De seguro vendrá el fin para el universo y para la tierra, y ocurrirán grandes catástrofes en ese momento, pero ese es un estudio de otras partes de la escritura y pertenece al día del Señor, o Su regreso. Lee 2 Pedro 3: 3-10, especialmente el versículo 6, y Mateo 24:37-39. Fíjate en especial en el contraste entre las dos destrucciones a escala global. La primera fue por medio del agua, y los burladores profetizados “ignorarán deliberadamente” la parte que tuvo el agua en la creación de la tierra y en el diluvio universal. Jesús compara los días de Noé con Su regreso en varios aspectos. [Nota de investigación: was the flood global?] El punto de vista bíblico sobre la creación, que incluye los sucesos del Diluvio, es citado a menudo en las escrituras. Es una referencia bíblica que muestra la misericordia de Dios, Su juicio estricto y Su habilidad para ver el verdadero corazón del hombre. Con respecto a este último punto, compara la afirmación de Dios sobre el hombre en estas escrituras: Génesis 8:21, Salmo 51:5, Isaías 53:6 y Juan 3:19
 
Las Fuerzas que Trabajaron Durante el Diluvio.
 
Es fácil leer los versículos sobre el diluvio del Génesis y no considerar seriamente los detalles que dan sobre el cambio de la tierra. A pesar de que la siguiente discusión es una interpretación de los tipos y magnitudes de fuerzas involucradas, no carece de un principio bíblico. Dios afirma claramente que Él ordenó el principio y el final de los elementos claves que fueron usados para iniciar y terminar el diluvio, pero también usó las características de las sustancias de la tierra, y las leyes que hizo para gobernarlas, para lograr la destrucción de todos los vertebrados terrestres. Considera la magnitud y los tipos de fuerzas involucrados, tomando la información de los versículos claves como punto de partida. El diluvio de Génesis es el segundo evento dominante en el cambio de la tierra desde la perspectiva bíblica (el primero fue la Caída del hombre). La evidencia nos rodea aún, lo cual será discutido en la próxima lección. Discutiremos tres tipos de fuerzas: la del agua, la tectónica (movimientos de la tierra), y la de la atmósfera.
 
Las Fuerzas del Agua en el Retroceso del Diluvio.
 
Dios dice que había agua por encima de la cumbre de la montaña más alta. Aunque no sabemos cuán alta era la montaña mayor antes del diluvio (las montañas actuales fueron levantadas después –mira la lección 12 sobre lo que ocurrió después del Diluvio), asumamos una modesta altura de 2000 metros. Eso significaría que las aguas del diluvio eran algo más que profundas; por tanto, deben haber sido globales. Semejante profundidad de las aguas debió ser turbulenta e impredecible. La liberación de tanta agua desde las entrañas de la tierra a escala global debió involucrar un nivel sin precedentes de actividad volcánica y de terremotos, probablemente, en volúmenes y velocidades que son inimaginables en términos de los sucesos actuales. (Mateo 24:37-39, Génesis 7:20). Al mismo tiempo, caía lluvia del cielo. No era una lluvia normal, sino un derrame deliberado de grandes cantidades de agua desde el cielo. (No hay mayores definiciones en la Biblia, pero puede haber ocurrido debido a la súbita saturación de la atmósfera al liberarse mundialmente todas las fuentes de agua.) Ambas fuentes de agua y sus efectos sobre la tierra llevaron a un resultado obvio: Corrientes turbulentas y destructivas de cientos de kilómetros de anchura y de una profundidad suficiente para cubrir las montañas. Olas gigantes se abatían sobre la tierra a ciertos intervalos hasta que la sumergieron por completo. Lo mismo ocurrió en el periodo de retroceso mientras emergían largas áreas de tierra. Grandes contracorrientes, remolinos, cambios rápidos en la dirección del agua, e incluso momentos ocasionales de calma relativa se sucederían mientras se alzaban las tierras durante el periodo de retroceso.
 
 
Nuevas tierras habían sido cavadas y moldeadas por corrientes de agua. Las fuerzas que podemos observar actualmente no son equivalentes. Sin embargo, no es difícil imaginar el cuadro. Las masas de agua que debían drenarse eran extremadamente grandes. Las velocidades del agua deben haber sido de decenas de kilómetros por hora (los estimados son de 60-90 Km/h). Esas aguas arrastraban restos. El resultado sería semejante al de una sierra gigante cortando a través de madera suave, aunque menos limpiamente. Las mayores inundaciones actuales son típicamente impredecibles y localmente destructivas, pero el diluvio del Génesis es como una inundación a gran escala que no cesara por meses. También debe haber sido impredeciblemente violento, con cambios dictados por las condiciones locales, los materiales en las nuevas regiones, las grietas en la tierra y las alturas locales sobre el nivel del mar. El periodo de retroceso, que no fue corto según las Escrituras, debe haber sido casi tan destructivo en términos del cambio del terreno como el evento del diluvio.
 
 
Un factor importante es el contenido de las aguas. Las corrientes deben haber estado llenas de desechos, desde los remanentes biológicos hasta las rocas y enormes cantidades de arenas, minerales y suelos. Regiones dramáticamente erosionadas como cañones gigantes y barrancos están diseminadas por el mundo. Esto, y el gran manto de rocas sedimentarias en la mayoría de la superficie de la tierra son indicadores claros de que los efectos del diluvio fueron globales y extremos. Las capas de material serían asentadas por grandes mantos de agua cargados con rocas, gravilla, minerales y arenas. Cuando las aguas que retrocedían eran obstaculizadas por la tierra, cavaban a través de ella con fuerza increíble. Los destrozos de un gran tsunami cuando choca con la tierra o retrocede son un pequeño indicador de cómo debió verse este proceso y sus posibles resultados. Sin embargo, un tsunami de 10-20 metros no sería nada comparado con las aguas en retroceso del Diluvio del Génesis que se escurrían entre montañas mientras daban forma a la tierra.
 
Terremotos y Fuerzas Volcánicas en el Diluvio.
 
Pensemos en una erupción volcánica. ¿Y si los volcanes estuvieran en una línea bajo el agua, como las elevaciones que se han descubierto en el centro de algunos océanos? ¿Y si hicieran erupción en grupos, con un corto periodo de diferencia (meses, por ejemplo)? Algunos grupos erupcionarían en tierras recién formadas. Considera la terminología en Hageo 2:6 y Hebreos 12:26-27 donde Dios habla de sacudir la tierra. Es una descripción acertada. Ocurrió el movimiento de grandes partes de la delgada superficie de la tierra, porque eso es lo que produce una sacudida literal cuando la cubierta es rígida pero el interior no. Esto despertaría la actividad volcánica en una escala mucho mayor de lo que hayamos visto. Los mismos puntos o líneas de volcanes pueden ser los lugares donde las fuentes de las profundidades fueron abiertas o liberadas. Mientras las aguas en retroceso eran absorbidas localmente, u ocurría actividad volcánica en la tierra recién emergida, grandes depósitos de material volcánico irían a parar a la atmósfera. Los terremotos seguirían doblando, acomodando y empujando capas de sedimentos. Mientras estos eventos continuaban ocurriendo en tierra seca (tierra que sólo había emergido recientemente), grandes áreas de sedimento serían cambiadas aún más por fluidos volcánicos o cubiertas con lava. Fue algo muy bueno, acorde al plan de Dios, que el arca tocara tierra en una locación específica en una altitud adecuada. Probablemente la mayoría de la superficie terrestre estaría aún inestable, secándose o en un estado no habitable aún.
 
 
Fuerzas Atmosféricas en el Diluvio.
 
He aquí las razones físicas para no tener una abertura mayor en el arca que la gran puerta, que el Señor cerró por Sí mismo. Hay razones para que el arca se cerrara por completo (la familia de Noé tuvo que quitar parte de la cubierta al final del desastre para poder ver la tierra). La lluvia era fuerte, pero las olas empujadas por el viento, como parte del plan de Dios para hacer retroceder las aguas, deben haber sido enormes. La atmósfera estaba probablemente inestable debido a la actividad volcánica y el calor de las aguas del océano. Ceniza y gases deben haber sido peligrosos a medida que se asentaban sobre el arca. Las condiciones eran apropiadas para que se desataran grandes tormentas con rayos, granizo, lluvia, vientos y mar violenta. Un local cerrado era esencial para la sobrevivencia durante el diluvio y el periodo de retroceso.
 
Efecto Total de las Fuerzas.
 
Hacia donde sea que haya derivado el arca, partió de un área determinada, o “lugar cero.” Era una tierra antiguamente bien poblada, pero también destinada a la destrucción completa. Las fuerzas naturales en esa área deben haber sido igual de destructivas que en el resto del planeta. Las fuerzas eran gigantescas según los estándares actuales, y los efectos fueron globales. El periodo de retroceso fue tan notable como el diluvio en sí. Las fuerzas actuaban juntas pero impredeciblemente. Mientras se retiraba el agua, las tierras recién emergidas escurrían las aguas llenas de residuos que habrían de agrietar el nuevo terreno. A medida que algunas áreas de tierra se elevaban y/o bajaba el nivel del mar, se amontonaba la energía potencial de las aguas. Inestabilidad en la atmósfera, el calor de la actividad volcánica, y el viento ordenado por Dios debieron convertir el periodo de retroceso en algo muy peligroso. Aunque la situación debió ser turbulenta, también debió haber periodos de calma en esa actividad. Con estas fuerzas en mente, el pronto aterrizaje del arca en una altitud correcta la salvó de condiciones traicioneras que aún existían en las altitudes más bajas. La última parte del viaje fue tan tumultuosa y peligrosa como la primera parte. Está claro que el arca no era un enorme contenedor de vida en aguas plácidas, esperando a arribar pacíficamente a un nuevo paraíso. Incluso después de aterrizar, el ruido de los periódicos aunque más pequeños eventos climáticos en la región, debió ser preocupante. La familia de Noé debe haber recordado las ciudades y personas que habían conocido, y que ahora estaban muertas. A medida que se calmaban las condiciones, siguieron sin atreverse a salir hasta que Dios lo permitió. Si consideras las fuerzas implicadas, tenían razones para obedecer. Cuando Dios prometió no repetir lo mismo, significó más para el pequeño grupo de lo que podemos imaginar actualmente con una lectura casual.
 
El impacto del Diluvio dura a través de la Escritura, como puedes ver al leer 2 Pedro 3:6.