Parte II. El Registro Bíblico: La Guía Para observar el Universo Creado
Lección 18 Observando la Creación Desde un Punto de Vista Bíblico: La Atmósfera y el Clima
 
Resumen.
 
La atmósfera y el clima reciben más atención en la Biblia que cualquier otra cosa inanimada de la creación. Los versículos referentes a los amaneceres, atardeceres, nieve, granizo, lluvia, hielo, nubes y vientos pueden encontrarse en docenas de lugares. Estos temas están incluidos en fragmentos notables de las escrituras que hemos mencionado anteriormente, como el Salmo 104 y Job 38-41. Actualmente, el clima es un tema muy popular en muchas partes del mundo, pero la dirección de las discusiones al respecto es consistente con la perspectiva naturalista predominante, donde Dios es visto como alguien que no tiene nada que ver con sus características y actividad.
 
Hoy en día podemos apreciar mejor la complejidad del clima gracias a los avances técnicos, pero no podemos llegar al fondo del asunto como Dios lo hace. Todos estos eventos climáticos ocurren dentro de una banda extremadamente estrecha de atmósfera. Si dibujas un círculo del tamaño de un cuenco en un pedazo de papel, la marca del lápiz en relación con el diámetro del círculo es un equivalente del grosor de la atmósfera con respecto al planeta, y los eventos climáticos ocurren sólo en los pocos kilómetros de atmósfera más cercanos a la superficie de la tierra. Esto nos habla de un balance increíble de fuerzas, los procesos cíclicos del agua en un globo en movimiento, y la interacción de la energía solar –todo ello resultado de una creación pensada hasta el detalle. Pero la Biblia va más allá cuando habla de sus efectos en nosotros.
 
Si se experimentan los extremos –ya sean positivos o negativos– el impulso de volverse hacia Dios para orar o dar gracias no forma parte del vocabulario común. ¿Es el clima enteramente natural e independiente de Dios, o nuestro enfoque debe ser diferente? Examinemos las escrituras que tratan este tema.
 
Tomemos nota de una escritura: Mateo 16:1-4. Las personas hablan con autoridad y orgullo sobre su capacidad de interpretar el clima a través del cielo, pero Jesús explica que hay un problema con eso. Dijo que ellos creían poder interpretar el cielo pero fallaron en interpretar los verdaderos signos de los tiempos. El pasaje sigue vigente hoy en día, porque a menudo fallamos en descubrir la obra de Su mano. Esto también se aplica al clima, porque, en general, Dios dice que es un fenómeno que recibe Su atención –más allá de los primeros días de la creación, cuando la atmósfera recibió sus características.
 
Escrituras Seleccionadas. A continuación de cada referencia hay una lista de palabras claves, y a veces una nota.
 
Deuteronomio 11:10-11, 13-15 (lluvia, cosecha, el cuidado de Dios)
Job 36:24-33 (agua, lluvia, nubes, tormentas, trueno)
Nota el versículo 31, donde Eliú afirma que el clima es una manera en la que Dios gobierna las naciones.
Job 37:3, 6-7, 11-18 (truenos, nieve, llovizna, aguacero, tempestad, frío, viento, hielo, nubes, agua)
Nota para el capítulo: se repite el mismo tema que en el capítulo 36, pero con más detalles. El versículo 12 cita (por inspiración) los vientos que se arremolinan sobre la tierra, pero la afirmación fue hecha antes de que nadie conociera las características generales del planeta. El versículo 13 puede ser una verdad incómoda, pero es muy claro: Dios usa el clima en ocasiones para castigar, y en otras para mostrar amor.
Job 37:21-22 (viento, sol, cielos)
Esta es una descripción poética de un frente frío. Cualquiera que viva en una latitud media puede notar los interesantes cambios que se producen al paso de un frente frío; cuando pasa la región de bajas presiones, el viento cambia de dirección, y el cielo queda limpio. Es una ocasión para ver un hermoso clima que dura sólo un corto tiempo (desde unas pocas horas hasta un día).
Job 38:22-30 (nieve, granizo, truenos, torrentes, lluvia, tormentas, escarcha, hielo)
Nota: este capítulo empieza con Dios hablando con Job en primera persona. Cerca de la mitad de los versículos están vinculados con el clima. Dios es verdad; no puede mentir, o nos estaría engañando. Explica detalles del clima y parte de sus propósitos (mira el versículo 23). Él afirma que entiende los caminos de los truenos (versículo 25) y que tiene pleno conocimiento de las tierras que ningún hombre conoce (versículo 27).
Job 38:34-38 (nubes, agua, truenos, polvo)
Nota: Después de hablar de las cosas en los cielos a través de preguntas retóricas a Job, Dios regresa a hablar del clima. En mitad de este fragmento, Dios parece cambiar hacia otro tema: la sabiduría. Cuestiona a Job acerca de si puede poner sabiduría en el corazón o darle entendimiento. Este cambio de tema puede parecer fuera de lugar, pero Dios, que creó, monitorea y usa al clima, no sólo tiene sabiduría eterna sino que la expresa en parte a través de esas acciones.
Salmo 65:9-13 (cuidado, agua, lluvia)
Esto es obviamente poético pero también exacto. Se le agradece y se reconoce a Dios por regar la tierra, lo que provoca cosechas abundantes y tierras fértiles.
Salmo 104:10-18 (corrientes, agua)
Este Salmo habla de los resultados de una tierra irrigada. Menciona corrientes, y dice que el flujo continuo de las mismas, necesario para que la tierra mantenga su abundancia, depende del ciclo de la lluvia para mantener los manantiales. Cualquier carencia estacional de lluvia constituye un severo problema. Nuevamente, el fragmento es poético pero verdadero: Dios es alabado por ser la fuente del agua que alimenta la tierra.
Isaías 40:12; 44:3-4, 27 (aguas, corrientes)
El profeta Isaías, hablando palabra de Dios, hace frecuentes referencias a la habilidad de Dios de bendecir o maldecir a las personas. Para ello usa ejemplos de suministros de lluvia y agua que se dan o se retiran de la tierra. Si estas cosas no están bajo Su control, estaría mintiendo. Dios no miente ni engaña. El uso del agua a manos de Dios, con Su autoridad, tiene relación directa con Sus habilidades para bendecir personas o lugares.
Amós 4:6-8 (lluvia, agua, beber)
Vale la pena leer con cuidado Amós 4, donde Dios explica Sus esfuerzos para llamar la atención de las personas. Dios da o retiene la lluvia; otros versículos se refieren a distintas acciones. No se necesita inferir nada porque Dios es muy claro: usa complejas circunstancias que involucran fenómenos naturales (en estos versículos en particular) en un área dada para llamar la atención de la gente. Los detalles son fascinantes: un pueblo tiene agua y el siguiente no; un campo es irrigado, y el adyacente no. Nos parece increíble, pero es porque Dios es relegado a la categoría de mito antes que admitir que es el Gran Revisor y Controlador de las circunstancias –especialmente las relacionadas con el clima. Dios no ha cambiado.
 
Exhortación a Observar.
 
El clima ha sido objeto de observación durante siglos. Si se hace correctamente, es toda una disciplina. Una persona debe entrenarse para ser un buen observador. Sin embargo, cualquiera puede empezar. Para alguien que reconoce la mano de Dios en la creación, es una exhortación poderosa, ya que los detalles del clima cambian constantemente de forma fascinante. El Señor usa este tema extensivamente en Su conversación con Job, como hemos dicho en lecciones anteriores, las preguntas de Dios a Job están hechas para llamar su atención, para llevarlo a entender. Tenemos el mismo privilegio de ver Su mano obrando a medida que observamos lo que sucede, ya se trate de temperatura, humedad, nubes, precipitación, inundación, sequía, frentes fríos o docenas de otros fenómenos relacionados con el clima. Los buenos observadores del clima pueden ser de gran bendición para el resto de los hombres, porque Dios puede advertir a esos observadores para que estén listos, para que se preparen y ayuden a sus vecinos, para usarlos para llamar a las personas a orar, a dar gracias por el buen clima, y para reconocer en todas las circunstancias a Aquel que hizo la atmósfera y sus características.
 
Una nota sobre Job y el clima: Dios se toma la molestia de hablar del clima en un mundo caído. No es un tiempo perfecto. El diluvio ya ha ocurrido; la Caída también. La tierra no está bien dispuesta a dar sus frutos a menos que haya mucho trabajo por el medio. El clima no es tan gentil ni “bueno” como en el principio. Sin embargo, Dios habla de sus condiciones actuales para el beneficio de Job y el nuestro, porque tenemos las mismas características climáticas que tuvo Job. Esto es razón suficiente para observar el clima dentro de un amplio contexto: la obra de la Mano de Dios en nuestro entorno, que sufre las consecuencias del pecado. No todos los días son bellos y perfectos, pero Dios no ha renunciado a Su posición como Revisor involucrado, lo que nos confirma la intervención de Su mano en el clima.