Parte II. El Registro Bíblico: La Guía Para observar el Universo Creado
Lección 16 Observando la Creación Desde un Punto de Vista Bíblico: Los Cielos
Resumen. Para esta lección, definiremos los cielos como todo lo que está fuera de la atmósfera de la tierra, aunque la atmósfera también está incluida en la definición bíblica de los cielos y afecta el modo en que vemos lo que hay más allá de ella. Los cielos, cuando se mencionan en la Escritura, son un lugar en el que Dios hace énfasis al decir que declaran Su gloria (Salmo 19:1). Es un hecho afirmado desde Su autoridad. Él considera distintos aspectos de la creación y les da distintos énfasis. Aunque puede parecer raro, Dios no deja de señalar cosas específicas diciendo “considera” o “mira.” También hace varias afirmaciones sobre distintos temas. Los cielos reciben ese tipo de atención en varios lugares de la Biblia. No había instrumentos ópticos (como telescopios) en la antigüedad, así que la observación de los cielos debía realizarse a simple vista, pero las mismas verdades se mantienen hoy, con las técnicas ópticas avanzadas (como los radio telescopios). El Señor conocía estas cosas, porque vio nuestros días antes de que ocurrieran (Salmo 139:16, Juan 17:24).
Escrituras Seleccionadas.
Por favor, lee y discute los versículos que enumeramos abajo. Una nota explicativa acompaña a cada uno. La guía que fue usada en las lecciones anteriores se aplica a esta también: la Biblia habla por sí misma en un lenguaje simple. Cuando toca algún asunto, es la autoridad máxima de la que partimos y desde la cual deben ser interpretadas las disciplinas restantes si creemos que la perspectiva bíblica de la creación es fundamental.
El Salmo 19:1-4 es probablemente el pasaje bíblico más conocido sobre los cielos, y el versículo indica que hablan sin palabras. El mensaje en los cielos es universal para cualquiera: muestran la obra y la gloria de Dios. Los descubrimientos modernos confirman más de su extensión, belleza, tamaño y características. Ya que la Escritura afirma que los cielos hablan tan claramente del Creador, no debe sorprendernos tampoco que se hayan convertido en un modo para que la gente que no cree en Dios afirme el mensaje contrario: surgieron por sí mismos; aún están siendo creados; contienen formas de vida alienígenas; “prueban” la evolución. Nada de eso es real. Los científicos creacionistas expertos en astrofísica han aportado buenas y adecuadas razones para creer en la Escritura, pero sus voces suelen perderse en el ruido de la perspectiva naturalista.
Salmo 147:4 e Isaías 40:26 dicen exactamente lo mismo. El hombre nombró las estrellas, pero ya habían sido nombradas –cada una de ellas. Los versículos de contexto en ambas citas son poderosos. El salmo 147:4 está precedido por la afirmación de que Dios sana los corazones rotos y venda sus heridas. Si la afirmación de las “estrellas” no es cierta (que lo es), entonces tampoco lo es la afirmación sobre Su capacidad para cuidar de nosotros. En Isaías, los versículos siguientes hablan de la autoridad inmutable de Dios. Con respecto a las estrellas, cuyo número estimado sobrepasa la comprensión humana, Él dice que ni UNA se le escapa.
Isaías 42:5, 45:12; Jeremías 31:35; y Job 38:31-32 están todos en primera persona; Dios está hablando con énfasis en cada caso. En los dos primeros, los profetas conocían las reglas de Dios: habla con propiedad o enfrenta la muerte. En el caso de Job, Dios habla directamente, y la afirmación es recogida para nuestro beneficio. No hay confusión en las palabras simples: Dios creó todos los cielos; estos muestran Sus atributos y poderes; están situados donde Él lo consideró apropiado. Esta parte de la creación, hasta la última estrella, no fue al azar ni sin un propósito deliberado.
Salmo 104:2 e Isaías 45:12 y 51:13 hablan de una acción de Dios en términos específicos: Él extendió los cielos. Hay un asunto que se refiere a cómo somos capaces de ver objetos que están a una gran distancia y el tiempo que eso implica. (La perspectiva naturalista también tiene un problema similar con la velocidad de la luz, aunque no implica las cosas que vemos.) [Nota de investigación: horizon problem.] Los científicos creacionistas tienen al menos dos teorías meritorias que involucran la ley de la relatividad. Es un tema fascinante a considerar. Sus teorías obedecen los límites de la Escritura: una creación reciente y la tierra como centro del universo. Involucran a Dios extendiendo los cielos, como indican estos versículos. Independientemente de las teorías, está claro que Él hizo los cuerpos celestiales para que podamos verlos y estudiarlos. [Nota de investigación: general relativity.]
Job 38:12 y 19-21, y Salmo 74:16 hablan de luz y oscuridad, o día y noche. Las mismas cosas son objeto de la atención de Dios en el primer y el cuarto días de la creación. Se le da mucha atención en la Escritura a las condiciones de oscuridad y luz en un sentido espiritual, pero el punto de referencia es la creación bíblica.
Deuteronomio 4:19, Nehemías 9:6, Job 31:26-28, y Salmo 148:3 son claros respecto a adorar al Creador, pero no a las cosas creadas. Aún existe la tendencia, ya que el hombre no ha cambiado, a adorar a las cosas incorrectas. Los cielos apuntan a Dios; no son Dios.
Job 9:8-9 y Amós 5:8 nombran las constelaciones en general o particular. La esfera celeste, en otras palabras, es bien conocida por Su Creador. Las Pléyades y Orión son mencionadas específicamente; las ha hecho visibles para la mayor parte de la población de la tierra durante la mitad de cada año.
Exhortación a Observar.
El contexto de la mayoría de los versículos sobre los cielos llama la atención hacia su grandeza, que además se refiere a la grandeza de Dios. Es una conclusión lógica además de una exhortación en el libro de Job el prestar atención, observar y estudiar la creación. Dios usa la creación en Su intensa plática con Job, quien ha olvidado momentáneamente la grandeza de su Dios. Los cielos son parte del tema al que se refiere Dios. Están llenos de magnificencia. Los hallazgos de los últimos 50 años han acentuado esta conclusión.
Entiende, sin embargo, que la mayoría de las personas que buscan en los cielos lo hacen únicamente porque quieren hallar una pista de sus orígenes. Para alguien que entiende la perspectiva bíblica de la creación, sin embargo, esta motivación no tiene sentido; el origen de las cosas se conoce desde Génesis. ¿Elimina esto la pasión de descubrir? ¡Para nada! La pasión del descubrimiento está aumentada para el creyente, porque Dios quiere que el universo sea estudiado. ¡Muestra Sus atributos!
Una perspectiva bíblica de los cielos puede ayudar a encaminar la observación en direcciones significativas. No se necesita buscar alienígenas en el espacio exterior, lo cual es una perspectiva evolucionista. No serán hallados. [Nota de investigación: what about aliens?] No se necesita buscar procesos, que no existen, que muestren que el espacio o cualquiera de sus contenidos están siendo continuamente creados. La creación se detuvo al final del sexto día. No se necesita buscar el origen de la vida en el sistema solar, o pasar años adivinando cómo las partículas del espacio pudieron auto evolucionar en cuerpos sólidos para crear nuestro sistema solar. Ya sabes que, después de crear la tierra, Dios produjo el resto del sistema solar en el cuarto día de la creación, junto con las estrellas. Pero medir y estudiar la variedad de planetas, estrellas, galaxias, nebulosas y demás objetos puede ser fascinante. La información obtenida en las últimas décadas es sólo el principio de lo que puede hacerse. Hay tanto por estudiar, medir y analizar. Dios estaría complacido de ver a las personas dedicarse a esto, porque los hallazgos siempre apuntan a Sus cualidades: Su poder y Su magnificencia.
No hay que ser un especialista para observar los cielos. Se puede enseñar a los niños a registrar lo que ven. La maravilla de los cielos nunca fue para ser confinada en las cámaras de los especialistas altamente entrenados. Incluso para un niño, sólo se requiere salir en la noche para observar el cielo y aprender unos pocos hábitos de disciplina de la observación para disfrutar lo que Él creó con el propósito de que lo apreciáramos. ¿Por qué no descubrir algo de la grandeza del trabajo de nuestro Creador?
Filipenses 4:8
Nota: Un curso práctico de observación astronómica según la perspectiva bíblica de la creación está disponible de forma gratuita, por el autor de este estudio. Astronomical Observing from a Biblical View (AOBV) se encuentra disponible en el sitio web de CHRISTWORKS MINISTRIES, o contactando al autor. Enseña disciplinas de observación que involucran mirar e interpretar lo observado. Las herramientas para el curso son sencillas para permitir que los estudiantes y maestros con recursos limitados puedan aprenderlas.